Una de las vías de investigación más recurridas en torno a la energía solar durante la última década es la obtención de energía desde el espacio exterior a través de la colocación de tecnología en el espacio y el envío de la energía a la Tierra, con su posterior transformación en energía eléctrica.
Aquello que comenzó a sonar en libros de ciencia-ficción como la obra de Isaac Asimov, pronto interesó a organizaciones reales como la NASA. Y así se iniciaron las primeras investigaciones reales en la materia. En 1970 se comenzaba a trabajr en los primeros planes energéticos para el espacio.
Pero no ha sido hasta la presente década cuando el marco socio-tecnológico nos ha permitido acercarnos un poco más a esta propuesta. En América, la empresa Solaren inició el proceso para la construcción de una estación de obtención de energía solar que comenzará a trabajar en 2016.
Otros países como India o Japón también han trabajado en esta línea de producción de energía solar en colaboración con empresas de la industria aeroespacial.