La energía solar sigue poniendo rumbo al tercer mundo, donde las posibilidades y las aplicaciones de la misma pueden solventar los numerosos problemas energéticos que impiden el desarrollo.
El último paso se ha dado en Camboya, donde la energía solar está sirviendo como fuente para iluminar las aldeas oscuras gracias a las diferentes donaciones de placas solares de empresas del primer mundo.
Una de estas empresas es la danesa Picosol, que está donando paneles solares para instalar en establecimientos públicos como pagodas, escuelas, centros sanitarios, etc.
“La idea es que vean que se puede obtener electricidad más barata con los paneles y comiencen a usarlo también en sus casas”, declaró Mira Weber, directora de la empresa en Camboya, según recoge ABC.
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